Era febrero,
y de nuevo
vencimos al tiempo.
Nos destruímos.
Desde que me puse a sangrar no he parado.
Y ahora,
sediento de letras,
me da pereza secar
los charcos con una fregona.
Discúlpame
si a veces resbalas con ellos
y rompes a llorar.
y de nuevo
vencimos al tiempo.
Nos destruímos.
Desde que me puse a sangrar no he parado.
Y ahora,
sediento de letras,
me da pereza secar
los charcos con una fregona.
Discúlpame
si a veces resbalas con ellos
y rompes a llorar.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen