Tiré piedras
a un tejado de bronce.
Sonaban carcomidas e
a un tejado de bronce.
Sonaban carcomidas e
inconexas,
y olían a neblina / recién cortada.
Entonces
me envolvieron
tus manos
de alambres de espino,
y tu sangre yacía por todos lados,
también
en
mi
boca.
Entonces
me envolvieron
tus manos
de alambres de espino,
y tu sangre yacía por todos lados,
también
en
mi
boca.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen